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El lenguaje corporal de las iguanas.


La conducta que suele caracterizar a las iguanas jóvenes o a iguanas que nunca han sido socializadas, es el principal condicionante y motivo suficiente para que muchas iguanas sean devueltas a la tienda donde fueron compradas o incluso abandonadas. Recordemos que una iguana NO es un animal doméstico en sí, si no un animal salvaje de hábitos e instintos defensivos hacia todo aquello que representa peligro, y que por lo tanto, al adquirirla asumimos no sólo dicha condición, si no la responsabilidad de socializarla y domesticarla con el fin de lograr una convivencia ideal entre los dos.

LENGUAJE CORPORAL:

Nadie puede negar que, aunque los animales no muestren razonamiento alguno, sí que pueden comunicarse entre ellos y entre otro tipo de animales. Formas de comunicación animal hay infinitas, y muchas de ellas las conocemos sin ni siquiera percatarnos de ellas. Por ejemplo, sabemos cuando un perro está asustado o cuando un gato está en celo. Nadie nos lo ha enseñado, simplemente lo sabemos por experiencia.

El conocer previamente la forma de comunicación de nuestra iguana, nos puede evitar posibles accidentes y ayudarnos a cuidarla mejor por saber lo que nos quiere decir, favoreciendo de este modo la interacción entre la iguana y nosotros. La comunicación animal, si bien no es tan compleja como el lenguaje hablado, si que lo es en cierta medida ya que incorpora, además de sonidos, gestos, olores, colores, etc...
La iguana no emite sonidos alguno (excepto el siseo que utiliza como estrategia de defensa), su comunicación se basa básicamente en gestos y cambios de color. Te aconsejo que antes de pasar a leer más a cerca de la comunicación, leas antes el apartado de anatomía.

La papada:
Existen varias cosas que la iguana puede comunicar con su papada:

Primeramente, una papada extendida significa un saludo, la iguana nos reconoce (o tolera nuestra presencia) y nos dice hola!, a nosotros o a cualquier otro animal. Generalmente también es utilizada como signo de territorialidad, saluda al visitante, y le indica que ese es su sitio, no el suyo.



Segundo, puede utilizarla como método de protección. Una iguana, frente a un "intruso", puede extender su papada para aparentar ser más grande de lo que realmente es, es decir, la utiliza como instrumento intimidatorio.



Tercero, una papada extendida, puede significar que la iguana está intentando termoregularse, es decir, ajustando su temperatura. Una papada extendida en una iguana que está tomando el Sol, es algo normal. Recordemos que a mayor superficie, más calor se capta.
Por último decir que el uso de la papada se puede combinar con otras partes del cuerpo que más adelante iremos viendo.


La cabeza:
La cabeza es una de las partes del cuerpo más utilizada por la iguana para comunicarse. La forma con la que nuestra iguana mueve su cabeza puede revelarnos mucho a cerca de lo que intenta decirnos:

Generalmente, mover la cabeza arriba y abajo de forma continua, como diciendo que sí, es la forma que comúnmente utilizan las iguanas para defender y marcar su territorio, y avisar a quien las esté mirando que no debe acercarse más de la cuenta. No tiene porqué haber otro individuo cerca de ellas para que actúen de esta forma, en ocasiones simplemente lo hacen por practicar y en otras porque se ven reflejadas en algún cristal (sobretodo si dentro del terrario hay más luz que fuera de éste). Normalmente, los machos se comportan más de esta forma que las hembras, sobre todo cuando ya son adultos (17cms de SVL) o cuando están en celo. Otra forma de menear la cabeza, menos habitual, es elevarla y moverla de un lado a otro, simulando un temblor continuo de la cabeza y papada.



Si mueve la cabeza arriba y abajo lentamente, puede significar queha visto algo sospechoso cerca de ella, quizá a tí observándola a escondidas, y necesita saber si realmente eres un peligro para ella, o no. Sal a un sitio donde pueda verte mejor, si no se pondrá nerviosa.



Un movimiento rápido hacia arriba y abajo, y también hacia los lados, como si mirara hacia todos los lados, significa que la iguana está extremadamente nerviosa o irritada. Es aconsejable no acercarse a ella (sobre todo si ya es adulta) ya que sus movimientos seguramente serán imprevisibles e impulsivos.



Por último decir que la iguana mueve muchas veces la cabeza para alcanzar a ver cosas que no puede ver normalmente (son muy curiosas), sobre todo para mirar hacia arriba y hacia abajo.
Los "toques de lengua":
Todo aquel que haya estado observando una iguana o cualquier otro lagarto o serpiente, habrá observado su comportamiento habitual de palparlo todo con la lengua. Las iguanas, al igual que otros reptiles, pueden percibir, utilizando la lengua, el sabor y el olor de todo aquello que se encuentra cerca de ellas. La lengua se encarga de tomar las partículas del aire o del objeto y de transportarlas al órgano de Jackobson, situado sobre el paladar. Este órgano es el encargado de analizarlas y transmitir la información al cerebro. Este proceso lo podemos inclusooír si estamos lo suficientemente atentos, sobre todo cuando la iguana analiza un alimento de gusto u olor fuerte, oiremos como un pequeño "clic" en el interior de su boca.
Además, muchos herpetólogos afirman que algunas serpientes pueden saber incluso lo que ha estado pero ya no está e incluso la dirección que ha tomado.

Este comportamiento se usa tanto para la comida y el agua, como para todos aquellos objetos (animados e inanimados) que la iguana encuentre en su camino. Mediante este comportamiento, la iguana conoce un poco más su entorno, por lo que cuando menos haya estado en un sitio más se acrecentará este tipo de comportamiento. No obstante la iguana también puede sacar la lengua para reafirmar que se trata de un objeto ya explorado anteriormente. 

Este comportamiento nos indica que la iguana no está nerviosa (si lo estuviera, no optaría por explorar) y por lo tanto puede sernos de utilidad en muchas ocasiones para interactuar con ella sin ningún problema. No obstante hay que tener cuidado con aquellos objetos que por su tamaño, pueden ser tragados por accidente al ser tocados con la lengua (que suele ser algo pegajosa).


Estornudos:
A pesar de que los estornudos no tienen nada que ver con la comunicación de la iguana, si que son un comportamiento habitual en ella. Las iguanas estornudan por la nariz para eliminar de su cuerpo las sales que contienen los alimentos(no es que estén resfriadas). De hecho lo que expulsan es agua y sal. Las iguanas son inmunes al virus del resfriado pero no a las bacterias que pueden causar infecciones respiratorias, no obstante, el estornudo no suele ser un síntoma de infección respiratoria. Por lo tanto es normal que este comportamiento se de en iguanas de todas las edades y sexos, sin embargo su ausencia o aumento repentino puede significar algun desajuste en su dieta.

La cola:
Esta forma de comportamiento es bastante común en la mayoría de los animales con cola.
La cola de una iguana suele ser su arma principal de defensa en caso de sentirse agredida. La utiliza en forma de látigo, con una fuerza y una puntería realmente sorprendentes. Su movimiento se puede prevenir, ya que antes de golpear suele echarla hacia el lado contrario para coger impulso. No debemos de confiarnos, y menos aún ignorarla ya que podría hacernos bastante daño, sobre todo si la iguana es adulta.


Una iguana muy irritada, también puede mover la punta de la cola hacia ambos lados mientras se desplaza, como suelen hacer los gatos cuando están nerviosos.


Siseos:
Un síntoma obvio de que nuestra iguana no está a gusto mientras la acariciamos o cogemos, es si ésta resopla por la nariz. De ser así lo mejor es soltarla y evitar que se estrese más aún.

Iguanas en postura:
Una forma realmente impresionante de comunicarse, son las posturas que suele realizar una iguana utilizando varias partes de su cuerpo.

Cuando la iguana se encuentra confortable, relajada o contenta, la postura que adopta es la siguiente: Los brazos y piernas completamente estirados a lo largo del suelo, la cabeza apoyada en el suelo o con el hocico elevado (como oliendo el aire), y ojos cerrados o entrecerrados. Incluso podemos advertir en su boca una especie de sonrisa satisfactoria. Este tipo de postura la podemos observar cuando descansa al Sol, durante las sesiones en la que la acariciamos y se siente a gusto o cuando duerme.



Las posturas que una iguana suele hacer para intimidar suelen ser realmente impresionantes. Esta forma de intimidación, no debe ser ignorada por quien intenta acercarse o coger la iguana, ya que después de la advertencia siempre viene el castigo... Una iguana realmente amenazante realizará la siguiente postura: Cuerpo erguido sobre las cuatro patas, cabeza ligeramente elevada e inclinada hacia la amenaza, papada completamente estirada, cuerpo hinchado y aplanado verticalmente, cola preparada para golpear (o con movimientos da lado a lado) y ojo con la pupila contraída (casi una raya vertical). Repito, sería una mala idea intentar coger a una iguana en este estado, por el stress que esto le supondría y por el daño que puede causarnos. Ver foto del encabezado.
Excavar:
El hecho de que una iguana excave continuamente, aunque en su terrario no haya substrato alguno, puede obedecer seguramente a dos motivos:

Nuestra iguana está grávida y prepara o intenta preparar un lugar donde depositar sus huevos. Esto puede ser cierto si: Nuestra iguana es adulta y a entrado en celo últimamente (aunque no se haya apareado con ningún macho).



La iguana está estresada: El terrario de nuestra iguana es muy pequeño, o inapropiado para ella (ver apartado de terrarios), el ambiente es estresante, hay algun otro animal en el terrario, etc... La iguana, estresada, muestra su desagrado intentando excavar una salida. Ver apartado de stress.
Ataque directo:
Un ataque directo de nuestra iguana hacia nosotros, aunque esté domesticada, es síntoma inequívoco de que ésta se encuentra en celo. Como ataque me refiero a que la iguana se lanza hacia nosotros con una clara intención de hacernos daño (de hecho si puede nos lo hará). Podemos ver un vídeo que ejemplifica claramente lo que os quiero decir en la página www.igniche.com.

Si nuestra iguana actúa de esta forma sin estar aparentemente en celo, puede deberse o un comportamiento anormal en su conducta (problema psicológico) o bien a que padece algún tipo de enfermedad que la obliga a actuar de esta forma. La mejor opción en caso de que no esté en celo es llevarla al veterinario.


Morder y gruñir:
El morder es otra forma que tienen las iguanas de comunicarse:
  • Una iguana agresiva puede morder porque simplemente le gusta hacerlo.
  • Una iguana hambrienta puede mordernos porque piensa que podemos ser un bocado exquisito...
  • Una iguana asustada o intimidada puede mordernos para defenderse.
  • Una iguana que se encuentra confortablemente en su terrario tumbada bajo el foco local, puede abrir su boca y sisear si aproximamos nuestra mano hacia ella.
  • Una iguana macho en celo puede morder a otro macho para ganarse a una hembra, cuando lo haya conseguido, morderá a la hembra del pescuezo para sujetarla, relajarla y someterla mientras se aparean.
Estas son las razones más básicas por la que una iguana podría basarse en el mordisco para intentar comunicar algo. La mejor forma de evitar que una iguana nos muerda es ser muy cautelosos y tener conocimientos previos sobre la conducta de la iguana. El mordisco suele ser el último recurso que utiliza una iguana para defenderse, normalmente habrá intentado advertirnos mediante otros signos de amenaza. Si por lo que fuera, nuestra iguana nos mordiera, por muy difícil e ilógico que parezca, debemos conservar la calma y nunca tirar. Para saber más acerca del daño que puede causarnos un mordisco de iguana ver apartado "tu seguridad".

Por último decir que aquí se han intentado explicar los motivos básicos por los que suele morder una iguana. No obstante existen historias personales que demuestran que una iguana puede mordernos por motivos que escapan a nuestro entendimiento, por lo que por encima de todo hay que estar siempre atento a lo que pueda pasar y ser cautelosos.


Ojos:
Los ojos también pueden desvelarnos mucho sobre lo que nos quiere decir nuestra iguana:
Una iguana que se sienta muy a gusto (bajo el Sol, al ser acariciada...) cerrará ambos ojos, y alternará de vez en cuando la abertura de uno u otro para vigilar.
Una iguana, frente a otra iguana, un animal o persona, puede cerrar uno o ambos ojos para tolerar su presencia, sumirse o evadirse. Aunque no siempre tiene por qué hacerlo. Por ejemplo, en el vídeo de Berny y gatito, Berny siempre había intentado evitar al gatito, huyendo de él siempre que podía. Hasta que harta de su curiosidad optó por permanecer en el sitio, cerrar los ojos y evadirse o tolerarlo.
Una iguana que contrae sus pupilas al máximo (quedando sólo una pequeña línea negra) nos intenta decir que se encuentra muy asustada, y que su intención será responder con agresividad. Mejor no hacercarse a ella.
Parte de la información contenida en este apartado a sido extraída y traducida con permiso de la página web www.greenigsociety.org"
Cambios de color:
Si bien una iguana no es como un camaleón, que cambia de color para confundirse con su entorno, una iguana puede cambiar la tonalidad de su color. El color varía con la edad, el sexo y las circunstancias ambientales:
  • Edad: Las iguanas jóvenes suelen tener una librea de color verde vivo, con tonalidades amarillas y azuladas. Las iguanas adultas tienden a poseer una librea de tonalidades verdes oscuras a marrones y negros.
  • Sexo: Una iguana en celo pasa de tener una librea verdosa a tenerla completamente marrón anaranjado en tan sólo unos días, sobre todo si es macho. Además, los machos dominantes suelen tener coloraciones más llamativas.
  • Circunstancias ambientales: Un ambiente frío obliga a la iguana a oscurecer su librea con el fin de captar mejor el calor (aunque también puede que nuestra iguana esté calentándose lo cual no tiene que significar que el ambiente esté frío). Una iguana enferma adquiere una coloración apagada y oscura. La piel de una iguana que ha sufrido algún rasguño (sin herida) al ser cogida o arañada por otra iguana, tiende a oscurecerse (por ejemplo aparecerá una raya o mancha más oscura, que no hay que confundir con hongos negros).
Y estas son todas las conductas que una iguana suele utilizar para comunicarse comúnmente. De todos modos hay numerosas conductas que no están explicadas aquí y que hacen que cada iguana sea diferente de las demás. Con mucha paciencia, observación e interacción con tu iguana, seguro que logras leer su pensamiento como si realmente te hablara.

La conducta de las iguanas.


A lo largo de esta web, he ido comentando algunas de las conductas más habituales de la iguana verde. A continuación intentaré agruparlas todas ellas en un apartado para que se tenga una idea más precisa de la conducta de este animal. Recordemos que estoy hablando sólo de las conductas más habituales, y que una iguana puede sorprendernos con conductas propias que la hacen diferente a todas las demás.

Conductas alimenticias:

- Las iguanas se acostumbran muy bien a comer siempre a la misma hora. Les gusta comer a primeras horas de la mañana (11 a 12h).
- Una iguana que come a la misma hora, defecará seguramente a la misma hora.
- La iguana si tiene posibilidad de hacerlo, selecciona la comida que le ponemos. Primero se come la que más le agrada y luego, si tiene más hambre la restante. Al trocearla, intentemos pues mezclarla a conciencia.
- Las iguanas sienten predilección por unos alimentos más que por otros, independientemente de que éstos sean más nutritivos que los otros. Intentemos que siga una dieta variada.
- En estado salvaje, las iguanas acostumbran a ser fundamentalmente folívoras.
- Coprofagía: Algunas iguanas jóvenes acostumbran a comerse los excrementos de otras para adquirir una mayor flora intestinal. En iguanas adultas esto no es normal.
- Las iguanas no mastican: cortan y tragan. Intentemos cortar los alimentos a tiras o a trozos pequeñitos.
- Las iguanas pueden confundir cualquier objeto por comida. Intentemos no poner a su alcance objetos susceptibles de ser tragados (incluida la proteína animal).
- Las iguanas utilizan la lengua para conocer el sabor y olor de los alimentos, también para atraparlos y llevárselos a la boca.
- Una iguana domesticada, puede aprender a comer de la mano.
Conductas de desplazamiento:

- Una iguana suele ser un animal despierto, de movimientos rápidos cuando son necesarios. Una iguana mansa e inactiva suele ser síntoma de enfermedad o desnutrición.
- Las iguanas se desplazan en cuadrupedia, adelantando siempre una extremidad anterior y la extremidad contraria inferior.
- Para trepar se ayudan de sus fuertes garras y de sus escamas (si observamos, las escamas están dispuestas de tal forma que es casi imposible deslizar la palma de la mano desde debajo de su cabeza hasta la punta de su cola).
- Las iguanas prefieren situarse en lugares en altura y soleados.
- Las iguanas son muy buenas nadadoras. Para nadar pliegan sus extremidades al cuerpo y se impulsan con los movimientos ondulantes de su cuerpo y cola.
- Las iguanas pueden bucear y permanecer bastante tiempo bajo el agua.
- Las iguanas controlan su flotabilidad. Pueden hincharse de aire hasta flotar en el agua.
- Las iguanas saltan grandes distancias (una vez y media su longitud), sobre todo si la superficie desde la que saltan no es resbaladiza.
- Una iguana asustada puede no diferenciar alturas ni distancias. Intentemos no asustarla cuando exista el peligro de caída.
Conductas referentes al celo y reproducción:

- Las iguanas se aparean una vez al año.
- Las iguanas macho suelen ser muy territoriales.
- Una iguana en celo puede masturbarse con objetos inanimados semejantes a ella.
- Una iguana macho que no se muestre interesada por una hembra receptiva, posiblemente llegue a estarlo si otra iguana macho es introducida en el terrario.
- Las iguanas suelen ser agresivas entre ellas.
- Las iguanas pueden captar si una chica está con la menstruación y pueden comportarse de forma agresiva o lasciva hacia ella.
- Para marcar su territorio, pueden desplazarse arrastrando los muslos (poros femorales) por el suelo.
Otras conductas:

- A las iguanas les gusta defecar en contacto con el agua.
- La mayoría de iguanas disfrutan de los baños tibios.
- Las iguanas utilizan su lengua para conocer su entorno.
- Las iguanas expulsan la sal sobrante de los alimentos por la nariz.
- Las iguanas pueden excavar por diversos motivos.
- Las iguanas son muy buenas observadoras, están siempre atentas y tienen muy buena vista sensible a los movimientos.
- Una iguana atenta a alguna cosa extraña, suele olvidar todo lo demás.
- Autonomía de la cola: si una iguana es cogida de la cola y ésta lo interpreta como una amenaza o peligro, puede llegar a desprenderse de ella, como una reacción de defensa para mantener ocupados y desconcertar a posibles enemigos. También un fuerte golpe o aprisionamiento accidental puede desencadenar el desprendimiento.
- Las iguanas pueden llegar a conocer a sus amos y sentir aversión hacia otras personas.
- Algunas iguanas pueden asustarse por colores llamativos y por formas diversas (dibujos en la ropa, cambio en la apariencia de su amo...).
- Una iguana que se esconde es siempre una iguana estresada o asustada.
- A las iguanas les gusta apoyar su cabeza en algo elevado mientras duermen.
- Las iguanas mudan la piel.


- A algunas iguanas, cuando les da el aire directamente a la cara, suelen abrir ligeramente la boca y permanecer así.
- Las iguanas pueden rascarse como los perros (con las patas de detrás).
- Las iguanas prefieren la soledad y se acostumbran lentamente a los cambios.

Celo y reproducción.


Antes de adentrarnos de lleno en la fase de celo y reproducción, vamos a intentar saber (si no lo sabemos aún) el sexo de nuestra iguana. La pregunta más común que suele hacerse el propietario de una iguana cuando la adquiere es si se trata de un macho o una hembra. Muchos propietarios piensan que el sexo no puede ser determinado hasta que la iguana no ha alcanzado una determinada edad. La verdad es que las iguanas juveniles no tienen diferencias apreciables que nos indiquen su sexualidad, y sólo con una exploración veterinaria podríamos averiguarla. 
La aparición de los rasgos diferenciales e identificativos está relacionada con el tamaño de la iguana más que con la edad (de hecho hay iguanas que crecen más rápido que otras). 
De este modo podemos afirmar que una iguana macho alcanza su madurez sexual cuando la SVL sobrepasa los 20 cms y que una iguana hembra la alcanza cuando la SVL sobrepasa los 25 cms. Traducido en años, dependiendo del cuidado de la iguana y de su dieta, podríamos estar hablando de entre 1.5 y 2.5 años.

Diferencias físicas en iguanas macho:

Durante la madurez sexual, los machos experimentan serios cambios físicos, más visibles cuando mayor es la edad del macho:

- Los músculos encargados de contraer la mandíbula (delante del tímpano) aumentan en tamaño.
- El aumento de estos músculos, se ve acompañado por un aumento del tamaño de las escamas subtimpánicas (como si se hincharan).
- Sobre la cabeza, detrás de ambos ojos, aparecen dos abultamientos paralelos y blandos.
- La cresta dorsal aumenta de tamaño, sobre todo en la zona del cuello.
- Los poros femorales aumentan de tamaño y sobresalen de los muslos (como si de pequeñas uñas se tratasen), sobre todo durante el periodo de celo.
- Tras la cloaca, podemos observar dos abultamientos correspondientes a los hemipenes.

En conclusión, los machos suelen ser menos esbeltos, más pesados y grandes que las hembras.


Diferencias físicas en iguanas hembras:
Diferenciar una iguana hembra de un macho es tarea fácil cuando ambos ya son ejemplares adultos, ya que una iguana hembra carece de todos los signos que caracterizan a una iguana macho. Sus cabezas son mas pequeñas y delgadas (carecen de los abultamientos de la cabeza y las hinchadas escamas subtimpánicas). Los poros femorales son bastante pequeños y el bulto hemipeniano no existe. En general, podríamos decir que las iguanas hembras poseen cuerpos más esbeltos y delgados que los machos.

El periodo de celo:
El periodo de celo se da en iguanas que han alcanzado la madurez sexual. Y suele repetirse año tras año siempre por las mismas fechas. Suele durar desde semanas hasta meses, y es difícil determinar cuándo una iguana en cautividad entrará en celo, ya que esto depende de muchos factores como la luz, temperatura, fotoperiodo, de la iguana misma, etc... Lo que sí es cierto es que no depende de que haya o no otra iguana. Al ser un periodo en el que la iguana experimenta unos cambios físicos y psicológicos que tienden a convertirla temporalmente en un animal agresivo, territorial y de conductas imprevisibles, es necesario saber a qué nos enfrentamos y cómo actuar durante esta etapa de su vida.

Cambios físicos y de conducta en iguanas macho:

Cambios físicos:

- Su librea adquiere una coloración anaranjada.
- Los poros femorales se engrandecen y alargan (orientados hacia la cola), como unas protuberancias en forma de pequeñas uñas a lo largo de todo el muslo.
- Depósito de pequeños restos de esperma en diversos lugares.
Cambios en la conducta:
Estos cambios son los que realmente deben de preocuparnos, de hecho la mayoría de las iguanas que han sido abandonadas o dadas en adopción, ha sido debido a que sus dueños no han soportado o entendido su conducta durante el periodo de celo. Por eso, es nuestra obligación aceptar el periodo de celo como algo natural y comprensible, así como tener la paciencia que sea necesaria para hacer de esta etapa, una etapa más en la vida de nuestra iguana. Los cambios suelen ser:

- Cambios en la conducta de la iguana que la hacen comportarse de forma nerviosa e incluso agresiva, haciendo imposible el cogerlas o interactuar con ellas.
- Incremento de la conducta de territorialidad: Aumento del movimiento de oscilación de la cabeza, defensa del territorio y posturas amenazantes frente a cualquier signo de intrusión y patrulla continua de un lado a otro del territorio.
- Intentos continuos de apareamiento o de masturbación con objetos inanimados o animados.
- Cambios en la conducta normal: Pérdida de apetito, menor tiempo de exploración del terrario, defeca donde antes no lo hacía....

Por lo tanto debemos estar atentos frente a los posibles ataques que nuestra iguana pueda realizar, y que suelen ser bastante peligrosos. No importa lo domesticada que esté nuestra iguana, ni la docilidad que hemos conseguido que adquiera con la práctica, el celo, normalmente, afecta de igual modo a todas las iguanas, aunque siempre existan casos diferentes. Mejor ser precavido.
Una cuestión ampliamente discutida sobre el celo en iguanas macho, es si existe algún modo de evitar que durante este periodo, las hormonas no afecten la conducta de nuestra iguana.

La respuesta sigue todavía sin aclararse. La castración es el único método que se conoce capaz de contrarrestar más o menos los efectos del celo, aún así, la operación es costosa y con alto riesgo, sobre todo teniendo en cuenta que muy pocos veterinarios están realmente cualificados para llevarla a cabo. Hasta el momento, son pocas las evidencias reales y demostrables, de que la castración da resultados eficaces. Así que hoy por hoy la mejor opción es estar preparado, ser comprensivo y ser ante todo paciente; antes de enfrentarse a un método tan antinatural, peligroso, ineficaz e irreversible.

Hemos dicho que el apetito disminuye, o mejor dicho, disminuye el tiempo de dedicarse a alimentarse, ya que la iguana está inmersa en otras labores para ella, más importantes (defender el territorio e intentar aparearse). Por lo tanto durante este periodo intentaremos alimentarla lo mejor posible (al menos que lo poco que coma sea muy nutritivo), podemos utilizar algún suplemento vitamínico y sobre todo, proporcionarle agua o alimentos que contengan mucha agua (melón y demás frutas).

Las iguanas machos, inmersas en sus tareas de vigilancia, olvidan incluso el ir al wc, por lo que es normal que una iguana que hasta ese momento había ido a defecar a su bandeja de agua, lo haga ahora cerca de donde se encuentra la mayor parte del tiempo. Durante este tiempo pues, tendréis que prestar más atención a las tareas de limpieza del terrario. Afortunadamente, las buenas costumbres vuelven una vez haya acabado el periodo de celo (si es que la iguana tenía buenas costumbres).

Muchos dueños aseguran que su iguana no les ataca agresivamente, si no que intenta lanzarse hacia una de sus piernas o pies para intentar "envestirlos". La menstruación femenina puede excitar de tal forma a una iguana, que ésta intente "aparearse" con susodicha persona. Existen muchas chicas y mujeres que aseguran que cuando están menstruando, su iguana se comporta muy cariñosamente con ellas y hace intentos de masturbación con alguna parte de sus cuerpo. No obstante, no hay que confiarse, las iguanas suelen morder el cuello de la hembra, su piel es más fuerte que la nuestra, y esos "mordiscos de amor" no podrían ser tan agradables para nosotros. Sería pues una buena idea proporcionarle a la iguana algún objeto semejante a ella con el que poder practicar su ritual de apareamiento y desahogarse a la vez (una toalla enrollada de color verde, un lagarto de peluche, unos calcetines verdes...). Durante estos intentos podemos ver la eversión de los hemipenes, quizá nos asustemos la primera vez, pero es algo normal.


Cambios físicos y de conducta en iguanas hembra:
Cambios físicos: Las iguanas hembra, también experimentan cambios físicos durante el periodo de celo:

- Independientemente de que se haya apareado o no, una hembra sana y madura suelen gestar huevos en sus ovarios. Esta situación es conocida como estar grávida. 
- Su librea adquiere tonos anaranjados sobre las patas y/o en la barriga, aunque estos cambios de color no suelen ser muy llamativos.
- A medida que se desarrollan los huevos, la iguana va perdiendo el apetito, y sus piernas y cola adelgazan significativamente.
- La barriga aumenta considerablemente de tamaño hasta el punto de que los huevos pueden se palpados exteriormente (ojo si intentamos tocarlos, ya que podrían romperse en su interior y causar una grave infección).
En ocasiones, una hembra grávida, aparentemente no parezca estarlo, no obstante, las iguanas hembra también experimentan cambios en la conducta:
  • Las iguanas hembra también se alimentan menos (hiporrexia) o nada (anorexia). En general la anorexia se hace evidente de 4 a 6 semanas antes de desovar, ya que los huevos en formación, ocupan tanto espacio en el celoma que, literalmente, impiden que el estómago contenga alimentos. En machos, no es tan grave, pero en hembras, además de aportarle alimentos nutritivos y ricos en agua y sales minerales, debemos aportarle suplemento cálcico en su dieta así como alimentos hipercalóricos (como por ejemplo HILLS A/D diluído a partes iguales en agua. El volumen a admistrar será de 0.5-1% del peso corporal). El calcio es fundamental durante esta etapa, ya que la iguana lo utiliza para formar las cáscaras de los huevos, por lo que sus huesos experimentan una disminución considerable del calcio. La enfermedad metabólica de los huesos (MBD) es común en hembras grávidas. Ver apartados de suplementos y enfermedades, para hacer frente a este problema.
  • Otra conducta que nos puede desvelar que nuestra iguana hembra está grávida, es el hecho de que constantemente esté excavando o intentando excavar. En estado salvaje las hembras cavan túneles en el suelo donde depositan los huevos. Es por ello que muchas iguanas grávidas pasan largo tiempo intentando encontrar un sitio donde excavar y depositar sus huevos, la veremos cavar sobre la moqueta, en el substrato del terrario, en las macetas, etc... Por lo tanto, es nuestra obligación el proporcionarle un sitio donde excavar y depositar los huevos una vez desove (a pesar de la suciedad que ello supone). Muchas iguanas han llegado a depositar sus huevos en cualquier rincón de la casa o del terrario por no proporcionarles un sitio adecuado donde desovar, con la peligrosidad que ello supone.
  • Otros síntomas menos evidentes són: ausencia de defecación, nerviosismo, apatía, aumento del diámetro corporal, etc.

Distocia: Problemas de retención de huevos.

Si todo funciona correctamente, una iguana depositará los huevos uno por uno (de 25 a 50) hasta que ya no le quede ninguno en su interior. Los huevos deberían eclosionar (si estan fertilizados) a los tres meses (90 días).

En el apartado de incubación, podréis encontrar todo lo relativo a la incubación de los huevos.
No obstante, existen algunas patologías que pueden afectar negativamente a nuestras iguanas, e impedir una puesta normal de los huevos. Las causos más comunes que llevan a las iguanas cautivas a padecer estas patologías són:
  • Malnutrición.
  • Osteopatía metabólica (MBD).
  • No disponer de un lugar adecuado donde desovar.
  • Condiciones ambientales inadecuadas.
  • Huevos escesivamente grandes, deformados o rotos.
  • Fecalomas o cuerpos extraños en el colon y el recto.
  • Neoplasias o granulomas intra o extraluminales.
  • Estrechamiento de la pelvis debido a fracturas o anomalías en el desarrollo.
  • Salpinguitis (inflamación del oviducto).
Las más comunes són: ESTASIS FOLICULAR y la RETENCIÓN DE HUEVOS.

ESTASIS FOLICULAR (distocia preovulatoria): Como ya he explicado, con la llegada de la estación reproductiva, en los ovarios de las hembras que están sanas y en buena condición corporal (poseen "cuerpos grasos") comienza la maduración de los folículos. Esta maduración consiste, fundamentalmente, en un aumento del tamaño de los óvulos debido a la incorporación del vitelo (la yema) a su citoplasma. Se pasa así de un folículo inmaduro de unos cuantos milímetros de diámetro a un folículo maduro de varios centímetros. Al completarse la maduración del folículo se produce la ovulación, pasando éste al oviducto. En caso de realizarse la cópula es en el oviducto donde se produce la fecundación y donde el huevo adquiere sus cubiertas protectoras (membrana previtelina, albúmina, cáscara y cutícula). El ciclo se cierra con la puesta de los huevos. En el caso de los reptiles, las puestas suelen ser múltiples. De este modo el ciclo reproductivo de las iguanas y de todos los reptiles en general, podría resumirse del siguiente modo: Desarrollo folicular, ovulación, fecundación, formacióin de los huevos y puesta.

Pero desgraciadamente, no siempre los acontecimientos transcurren de este modo, ya que en cautividad son frecuentes las distocias. Se define la distocia como la puesta o el parto laborioso o difícil. En iguanas y en general, en todos los reptiles, las dos distocias más frecuentes son: la estasis folicular y la retención de huevos.

En medicina, el término estasis significa detención, retención, estancamiento de materiales líquidos o sólidos en un conducto orgánico. En la estasis folicular los folículos se desarrollan en el ovario pero, por motivos que se desconocen, la ovulación no llega a producirse. De este modo, los folículos continúan aumentando de tamaño en los ovarios, pudiendo llegar a fusionarse entre sí. El riesgo de que se rompan es grande, con lo que se vertería vitelo en la cavidad celómica y se produciría celomitis (algo parecido a la peritonitis de los mamíferos) y la muerte de la hembra en breve plazo. Aunque se ha citado la posibilidad de que los folículos estásicos pueden reabsorverse en los ovarios, hasta la fecha los autores especialistas en el género, no han encontrado ningún caso.

RETENCIÓN DE HUEVOS (distocia posovulatoria): Aquí se se produce ovulación. Los óvulos pasan al oviducto adquieren todas o alguna de las cubiertas protectoras pero, por diferentes motivos, no se produce la puesta. Los huevos estancados en el oviducto crean un problema mecánico por compresión de las vísceras vecinas : dificultan el retorno venoso al corazón (apareciendo ascitis o líquido en el abdomen), ocluyen la luz intestinal, no permitiendo la ingesta de alimento, son causa de disnea (respiración difícil),la rotura de alguno de los huevos puede provocar una seria infección, etc... Si no se actua el desenlace es idéntico al de la estasis folicular: la muerte de la hembra.

Como veis, lo más razonable es hacerle una visita a nuestro veterinario cuando tengamos la más mínima sospecha de que nuestra iguana pueda estar grávida. El veterinario, mediante radiografías, deberá ser capaz (si es especilizado en reptiles), de determinar si la gravidez se está llevando a cabo correctamente o no. Normalmente, en una radiografía tomada 4 semanas a partir de la fecha en la que la iguana grávida dejó de comer, deberían aparecer ya los huevos formados y en estado de calcificación. De no ser así (en el caso de que en los ovarios existieran todavía folículos), podría decirse casi con exactitud de que se trata de un caso de estasis folicular. Más adelante, si observamos que tras los 85-95 días de gestación, la iguana no presenta síntomas de querer desovar, o lo intenta pero no puede, deberemos de llevarla de nuevo al veterinario para intentar llevar a cabo el siguiente tratamiento médico:
  • Mantener a la iguana a una temperatura constante de 28-30ºC.
  • Si está en mal estado hay que estabilizarla mediante la administración de fluídos y suplementos vitamínicos.
  • Si está en buen estado hay que administrarle calcio vía intramuscular durante tres días y seis horas después de la última inyección, provocar el parto mediante la inyección de oxitocina vía intramuscular. (Nota: en condiciones normales la puesta debe completarse en un par de horas. Es importante tener presente que nunca hay que inyectar oxitocina a las primeras de cambio ya que conlleva riesgos tales como desgarros en la pared del oviducto, prolapsos de oviducto, etc...). Los resultados de todos modos no siempre suelen ser positivos.
La cirugía únicamente debe de realizarse tras un correcto diagnóstico de estasis folicular y en el caso de una retención de huevos que no responde al tratamiento médico. Antes de cualquier intervención siempre debe extraerse sangre y hacer unas pruebas mínimas para conocer el estado del paciente. Es aconsejable realizar un hemograma y valorar las funciones renal y hepática. Es conveniente administrar antibióticos antes de la cirugía de mánera profiláctica. A la hora de practicar la incisión ventral (doble o no) hay que prestar mucha atención a la vena media ventral que discurre por la línea media del abdomen (en caso de cortarla basta con ligarla, ya que se establecen circulaciónes colaterales).

En el caso de retención de huevos se extirpan ovarios y oviducto, y en el caso de estasis folicular con la extirpación de los ovarios ya basta. Tras comprovar que no hay hemorragias se procede a cerrar la incisión cutánea. Si el tamaño de la iguana lo permite, lo ideal es suturar la capa muscular y la piel de forma independiente. Debido a la presencia de las escamas, en los reptiles la piel debe suturarse siguiendo siguiendo un patrón de eversión: los labios de la incisión no quedan encarados si no que sobresalen del contorno corporal. Los puntos se quitan al cobo de 30 días.

Es conveniente hacer un vendaje compresivo y acolchado para proteger la herida y reducir la inflamación, que ser resará cada 7 días. En el terrario deben retirarse las ramas y elementos que puedan causar la caída accidental o el enganche del vendaje. El sustrato deverá ser de papel de periódico atóxico y cartón y se cambiará a diario. Deben de retirarse los recipientes con agua, puesto que el vendaje se mojaría, la herida maceraría y los puntos de sutura acabarían por soltarse.

Después de la intervención hay que administar antibióticos durante 10 días y analgésicos durante 3-5 días (muy importante, ya que el dolor que pueda sufrir un reptil suele minusvalorarse). Dado que tras la operación, las iguanas suelen dejar de comer durante 2 - 3 días, debemos aportarle una alimentación rica en agua, vitaminas y nutrientes.

Múltiples iguanas.


Criar dos o varias iguanas dentro de un mismo terrario o incluso criarlas en terrarios diferentes, no suele ser tarea fácil. Depende de muchos factores tales como la edad, la diferencia de tamaños, la personalidad de las iguanas, el sexo, el tamaño del terrario, etc...
Iguanas macho juntas:
De entrada, se puede afirmar que dos iguanas macho no pueden criarse juntas, si bien, cuando todavía son jóvenes las peleas son casi inexistentes, una vez sean adultas, los problemas serán más que evidentes. Como ya hemos visto, las iguanas macho adultas suelen ser muy territoriales, imaginémonos a dos iguanas defendiendo continuamente el mismo territorio (el terrario), acabarían por hacerse mucho daño la una a la otra y estar contínuamente estresadas. Pero hay más, una iguana macho que tienen contacto visual con otro macho, pero no puede tener contacto físico puede llegar a sufrir mucho stress, olvidándose de comer, descansar bajo el foco local, y en definitiva, ninguna de las dos llevaría una vida normal, por lo que su salud peligraría de igual modo.
Pareja de iguanas (macho y hembra / o hembra y hembra):
No hay respuestas ni soluciones concretas a la hora de afirmar que mantener una pareja de iguanas cautivas, puede ser una buena idea o que no suponga ningún problema. Muchos cuidadores han obtenido buenos resultados y apenas han tenido problemas al mantener cautivas a varias hembras o a una hembra y un macho. Sin embargo otros afirman todo lo contrario... Lo único cierto es que en estado salvaje las iguanas son animales más bien solitarios que sólo se agrupan durante los periodos de celo y reproducción.

Las iguanas aparentemente no necesitan compañía ni ningún "compañero/a", se encuentran mejor solas. Pero ¿Qué puede hacer aquel que quiere mantener una pareja de iguanas? Lo primero de todo, hay que informarse sobre el comportamiento de las iguanas y todo lo que precisan para el mantenimiento en cautividad. Si después de estar bien informados, todavía se sigue con la misma idea, hay que actuar muy precavidamente, evitando no juntar a machos, y procurar que todas las iguanas gocen de las mismas posibilidades:
  • Es aconsejable que las iguanas tengan la misma edad y tamaño. Si son ejemplares juveniles mucho mejor.
  • Al menor signo de stress, agresividad, pérdida de apetito, letargo, etc... Deben de separarse y no juntarse de nuevo hasta que estemos seguros de que todo va a ir de nuevo bien.
  • El terrario debe de ser lo suficientemente grande para permitirles deambular por él sin tener que acercarse mucho la una a la otra.
  • Debe de disponer de dos focos de calor local, para evitar disputas por la zona de calentamiento. Yo aconsejo que ambas zonas estén igual de elevadas y gocen de las mismas vistas para evitar también disputas sobre el lugar más elevado.
  • La iluminación especial debe incidir de igual forma sobre una iguana y otra. Se conocen casos en los que sólo la hembra había desarrollado MBD por que el macho se apropiaba del lugar donde incidía la luz UVA/B.
  • Un recipiente de comida para cada iguana, de iguales condiciones y con la misma comida fresca.
Como podemos ver, el mantener varias iguanas, puede ser una tarea algo difícil y complicada, que requiere el doble de atención e inversión. Además, que el resultado sea satisfactorio no sólo depende de todo lo dicho anteriormente, las iguanas tienen su propia personalidad y en ocasiones no importa lo que hagamos por facilitarles la convivencia con otra iguana, ella tiene la última palabra. Así que si ésta es tu intención, estate preparado para lo inesperado y sobre todo ten un plan de emergencia en caso de que tuvieras que deshacerte de una de las iguanas, no quiero que ninguna iguana se vea en la calle por mi culpa....

La convivencia de iguanas con otros animales.


No es extraño que en una casa donde se cuide a una iguana, puedan mantenerse otros animales domésticos. Muchos dueños de iguanas se han enfrentado alguna vez a la difícil decisión de "presentarle" su perro (por ejemplo) a su iguana, o su iguana a su perro. La reacción es siempre la misma: pánico total. Que una iguana y que nuestros otros animales de compañía se acostumbren a convivir o al menos, a aceptarse, depende de muchos factores, tales como el tipo de animal, la edad de ambos, cómo se pretende lograr esta introducción, etc... Muchos dueños optan por intentar que su iguana nunca tenga interacción con ninguno de sus otros animales, es otra de las posibilidades que no comporta nada malo, pero, que a la vez deja en el aire lo que hubiera podido ser y no fue...

Si se opta por acostumbrar a tu iguana a otros animales, procura llevarlo a cabo cuándo la iguana haya sido domesticada.


Acostumbrando a tu iguana a otros animales:

Acostumbrando iguanas jóvenes:
Las iguanas jóvenes, en estado salvaje, son presa de numerosos depredadores, es por ello que su comportamiento sea excesivamente nervioso y asustadizo hacia todos los animales. Por su pequeño tamaño y las pocas defensas que poseen frente animales de gran tamaño, este tipo de comportamiento está más que justificado. Por esta razón, las iguanas jóvenes deben estar seguras en sus terrarios, de manera que la persistencia de un perro o gato no pudiera abrir o romper alguna de sus puertas.

Lo primero que debes hacer es permitir que tu otra mascota observe a la iguana en el interior de su terrario. Esto puede ayudar a que uno y otro se lleguen a tolerar. No obstante, una iguana que se sienta observada por otro animal puede llegar a estresarse, por lo que sería una buena idea proporcionarle un lugar donde esconderse en caso de que se sienta insegura o acechada. A ser posible durante la noche, debemos procurar que nuestra mascota no moleste a la iguana, de ser así, la iguana podría temer por su seguridad durante toda la noche y tendría pues un mal sueño. Continuaremos con este método hasta que ambos se sientan confortables dentro de la habitación y por lo menos, hasta que la iguana sea algo más grande (25 cms SVL).

Nunca debemos introducir de lleno, cara a cara, a una iguana con nuestra otra mascota, esto le causaría mucho stress repentino y la haría desconfiar de nosotros (con lo que nos ha costado llegar a domesticarla). Y nunca permitas que sea curioseada (olfateada, lamida, etc..) por tu otra mascota si no estas totalmente seguro de ambos, los accidentes son imprevisibles.

Si estas intentando domesticarla, y vas por el paso de intentar cogerla y transportarla de un lugar a otro, intenta que nunca se cruce tu otra mascota en tu camino. Una iguana pequeña es difícil de sujetar, sus movimientos son rapidísimos y podría caer al suelo. ¿Os imagináis lo que supone un lagartito verde corriendo por el suelo para vuestro gato o perro? No quiero alarmar, pero la situación podría despertar el lado salvaje de vuestra otra mascota y la sesión de domesticación podría acabar en tragedia. Tened en cuenta que si bien vuestra iguana llega a tolerar a vuestra mascota desde dentro de su terrario (donde sabe que está segura), esto no significa que la tolere cuando se encuentre en un espacio abierto.

Los pasos que tomes a la hora de permitir que se conozcan y que exista contacto físico entre ellos, depende también en gran medida de las reacciones o lossentimientos que tu mascota tenga hacia tu iguana (miedo, agresividad, curiosidad...). Recuerda que en una iguana pequeña, tiene todas las de perder. Así que nunca la dejes a solas con tu otra mascota, nunca la obligues a acercarse a ella, permite que el contacto entre ellos surja de una forma natural, pero nunca sin estar atento a lo que pueda pasar. Piensa en lo precioso que debe ser que ambos se toleren y se reconozcan como un miembro más de la familia.

Acostumbrando iguanas más grandes (40cms SVL):

Una iguana adulta que nunca ha tenido contacto con otro animal, es más difícil de introducir que una iguana joven, aunque no imposible. En este caso, la iguana ya no tiene la desventaja de no poder defenderse, de hecho lo hará sin pensarlo con su fuerte cola, a la mínima que tu gato, pájaro o perro se acerque a ella. Además, las iguanas adultas pasan de ser asustadizas y tender a escapar, a ser agresivas y defenderse.

Empieza tal y como lo harías con una iguana pequeña, permite que observe a tu mascota y sea observada por ella desde el interior de su terrario, así hasta que se acostumbren el uno al otro (hasta que veas que la iguana no se estresa, ni se pone nerviosa al ser observada por tu mascota). Si tu iguana está acostumbrada a estar libre por casa, evita los contactos directos con tu otra mascota. La mejor forma de que se sienta segura es que mientras esté tu mascota cerca, ella esté en un sitio elevado y seguro, sonde pueda observar a tu mascota y decidir por ella misma que no es realmente tan peligrosa. Poco a poco sitúa a la iguana en lugares cada vez más próximos al suelo, donde el contacto físico pueda llevarse a cabo. Pero recuerda, siempre poco a poco, y siempre bajo vigilancia. Nunca les obligues a inspeccionarse, podrías salir incluso tú magullado.

Iguanas adultas y gatos:
Los gatos tienden a ser más cautelosos que los perros, sus movimientos suelen ser cuidadosos, silenciosos y lentos. Es por ello que puedes tener más libertad a la hora de que ambos interaccionen, ya que la iguana se asustará mucho menos cuando lo vea. Acércalos lo suficiente (sin obligarlos) como para que se vean y se aproximen el uno al otro. Asegúrate de que no se puedan hacer daño en caso de saltar desde donde están y de que haya rutas de escape y ninguno de los dos se pueda quedar acorralado. Cabe decir que normalmente un perro o un gato de carácter curioso o asustadizo, que ha recibido el coletazo de una iguana, suele respetarla para toda la vida... no obstante no es esto lo que deseamos en un principio. Normalmente, la curiosidad de iguana y gato, les hace averiguar todo lo que necesitan saber el uno del otro: qué son, cómo se defienden, a qué huelen, cómo se comportan, hasta dónde pueden llegar, etc... lo que les hará poco a poco establecer un vínculo basado en la confianza, pero con unas reglas establecidas. Poco a poco, y según cómo juzgues que marcha la situación, permíteles más tiempo de interacción o vuelve un paso atrás, tiempo al tiempo. Pase lo que pase, nunca olvides estar preparado para cualquier cosa.

Iguanas adultas y perros:
Ya que los perros suelen ser más activos que los gatos, por excitarse con mayor facilidad y estar siempre en continuo movimiento, los enfrentamientos cara a cara entre un perro y una iguana deben tomarse muy en serio. Una vez la iguana se haya acostumbrado a la presencia del perro, tanto desde dentro del terrario, como en una misma habitación (cuando la iguana está en un lugar seguro y elevado), poco a poco empieza a disminuir la distancia entre ellos, de manera que las posibilidades de interacción vayan en aumento. Eso sí, nunca olvides estar cerca cuando se investiguen el uno al otro, por lo que pueda ocurrir. 
Haciendo referencia al entrenamiento de Pavlovian, si el perro atacara a tu iguana y tú la cogieras y depositaras en un lugar seguro, esto podría servirte como refuerzo positivo para mejorar la confianza entre tú y ella (siempre y cuando hubieras conseguido la socialización de la iguana hacia tí).


Iguanas y otros animales:
Hay otros animales que pueden ser acostumbrados a la presencia de tu iguana. Debemos tener en cuenta que animales pequeños como pájaros o ratones podrían ser heridos (incluso devorados, a pesar de la naturaleza herbívora de las iguanas), por lo que cabe estar siempre atentos. La introducción sería más o menos la misma: introducción y acostumbramiento visual sin contacto físico obligado y así poco a poco, hasta llegar a la interacción cara a cara.

En conclusión, si queremos que en nuestra casa reine un ambiente de confianza y aceptación entre todos los animales y personas que la habitan, debemos procurar que todos se conozcan entre sí, y de este modo lograr una convivencia pacífica sin accidentes. No hay que olvidar que, como en otras ocasiones ya he comentado, personalidades hay muchas, y en ocasiones, si una iguana dice que NO, es que NO, y no hay nada que hacer. Muchas iguanas optan por huir una y otra vez, otras por enfrentarse, y otras cansadas de huir (o porque saben que el animal no les va a hacer daño) optan por cerrar los ojos y permitirle nuestra mascota que la huela y haga de ella lo que quiera...

"Parte de la información contenida en este apartado a sido extraída y traducida con permiso de la página web www.greenigsociety.org"

Domesticación y socialización de la iguana.

Algo que todos deberíamos hacer antes de adquirir una iguana, es preguntarnos qué buscamos en realidad con tenerla?. Buscamos únicamente un animal al que darle de comer, al que tener más o menos en unas condiciones ambientales óptimas y adecuadas al lugar que suele habitar, buscamos un animal con el que sentirnos a gusto y disfrutar, buscamos un animal para enseñarle a los demás, etc.... Sea cual sea nuestra situación, si queremos disfrutar con el hecho de mantener cautiva a una iguana, tendremos que socializarla o, al menos domesticarla.

SOCIALIZACIÓN VS. DOMESTICACIÓN:

Quizá sea está la cuestión más difícil de llevar a cabo a la hora de mantener cautiva a una iguana. La iguana verde es un animal salvaje, de conductas previsibles pero con instintos igualmente salvajes. Dicho de otra forma, una iguana conserva la misma conducta e instintos que le ayudan a sobrevivir en libertad. Si nuestra intención es mantenerla como un animal doméstico, un animal que estará en contacto con humanos, es nuestro deber lograr su domesticación para una mejor convivencia entre ambos.

¿Cuál es la diferencia entre doméstica y socializada?

Estos dos términos se utilizan para diferenciar los dos niveles que existen al hablar de adaptación al cautiverio. Una iguana doméstica es aquella que no experimenta tensión alguna cuando se ve observada por una persona humana o cuando existe contacto entre ambas. No golpea con la cola, no se levanta con las cuatro patas, no resopla, no muerde, etc... y además cuenta con un terrario adaptado a sus condiciones de vida. La domesticación se consigue mediante la interacción diaria de la iguana con su cuidador; cuando éste le cambia la comida diariamente, cuando le limpia el terrario y la acaricia, cuando se la saca al Sol, etc... Además, una iguana domesticada tolerará bien los viajes en coche, los demás animales de la casa, que le acaricien partes de su cuerpo tales como el cuello, la cabeza o la cola y comerá de la mano, o al menos de la mano de aquellas personas que le son más familiares.

Una iguana socializada es todo lo anteriormente dicho y mucho más. Una iguana socializada goza al estar con la gente, busca a su amo para que la acaricie, incluso se muestra interesada por otras personas de la casa o animales para subirles encima y pasearse a costa de ellos. No es extraño que una iguana socializada suba a su regazo a dormir una siesta o que le estornude en la oreja. Una iguana socializada no tienen miedo de explorar y de buscar sitios con una mejor vista o mejor soleados.

¿Cuánto tiempo cuesta domesticar y socializar una iguana?
Toda iguana es susceptible de ser socializada. El tiempo necesario en conseguirlo depende de la edad de la iguana y de sus vivencias anteriores con humanos y animales. La idea es acabar con el instinto que por naturaleza poseen de no fiarse de todo aquello que se mueve, o al menos, de evitar ese instinto hacia los humanos. Darles confianza y algún que otro refuerzo positivo es la clave (junto con una buena paciencia y constancia).
Con una iguana joven, de un año o menos, recién adquirida de la tienda, nos bastarían dos meses para aclimatarla (adaptarse al nuevo hábitat), unos 5 meses más para domesticarla y otros 5 meses para lograr su socialización, actuando correctamente.

Requisitos indispensables:
La aclimatación del lugar donde va a vivir la iguana es indispensable para que la iguana se sienta a gusto y libre de stress. No basta con que el terrario disponga de una temperatura, humedad, luz y ventilación adecuadas; el terrario debe de estar libre de situaciones que causen stress, y debemos de tener en cuenta que la iguana se acostumbra muy poco a poco a los cambios. Así que antes de empezar a domesticarla, asegúrate de se ha acostumbrado a su terrario y al entorno en general, y recuerda que por muy extraño que suene, cuánto más tiempo dure el proceso de domesticación, más rápidamente se llevará a cabo.

Pautas a seguir para lograr la domesticación de una iguana:
Las pautas a seguir que aquí te muestro, son únicamente recomendaciones, lo que no significa que haya otros métodos igual de efectivos. Cada iguana y cada cuidador, son diferentes, así que los resultados pueden variar. Sea cual sea el proceso elegido, es necesario que se entienda la finalidad de éste: lograr una convivencia entre la iguana y el ser humano a la misma altura, libre de stress y enfrentamientos. Debéis comprender también que se trata de un proceso muy lento y largo, y que ningún paso puede pasarse por alto.

1º Paso: Asegúrate de que el terrario es apropiado para tu iguana. Para ello visita todos los apartados referentes al terrario.

2º Paso: Dale tiempo a tu iguana para que se adapte (3-4 semanas). El terrario debe de situarse en un lugar de la casa donde la actividad sea mínima (lejos del barullo, de niños, de animales u otra distracción). Este lugar no tienen por qué ser el lugar definitivo del terrario. Durante este periodo de tiempo, el único contacto entre tú y la iguana debe ser únicamente el tiempo que tardas en cambiarle el agua y alimento fresco, y limpiarle el terrario (una vez por semana). Procura no realizar ningún movimiento brusco que pueda asustarla, muévete lentamente siempre que puedas, y no la molestes más de lo necesario (aprovecha cuando la iguana esté escondida para limpiarle el terrario por ejemplo). Ten presente que durante el proceso de adaptación, la iguana estará gran parte del tiempo escondida y comerá más bien poco, procura ponerle la comida lejos de donde se esconda, para obligarla a salir fuera y comer. Si de este modo la iguana no come NADA, puedes acercarle el alimento hacia la entrada del escondite, e ir alejándolo cada día unos centímetros hasta conseguir que se acostumbre a salir a comer y a defecar. Recuerda que esta conducta es normal y no debe preocuparte demasiado, lo principal es que la iguana no sea molestada, tener el mínimo contacto con ella y proporcionarle comida fresca, agua y limpieza. Si eres principiante en el cuidado de iguanas, empieza a leer esta web desde el principio.

3º Paso: Dale a tu iguana tiempo a adaptarse sin su escondite (2-3 semanas).Un escondite puede ser un buen lugar donde la iguana pueda permanecer y sentirse confortable. No obstante puede suponer un inconveniente a la hora de domesticarla si permanece en él más tiempo de lo debido. Por lo tanto debemos utilizarlo sólo como instrumento inicial a la hora de favorecer la aclimatación, luego procuraremos eliminarlo del terrario para continuar con el proceso de domesticación. Eliminar el escondite puede suponer mucho stress repentino en nuestra iguana, por lo que debemos saber cuándo hacerlo. Si nuestra iguana, tras las cuatro semanas de aclimatación, sigue sin apenas salir de su escondite (solo para comer y defecar) entonces deberemos esperar a que su miedo disminuya y permanezca más tiempo fuera de él. Si esto nunca ocurre (si tras 4 semanas desde que la compraste sigue igual) entonces y solo entonces opta por quitarle el escondite medio día (que duerma en el y a eso de las 15h. de la tarde se lo quitas) durante una semana. Solo en el caso de que tu iguana se mostrase muy estresada (sino comiera, si apenas se moviera, o si su librea fuera oscura, etc...) deberíamos volver a ponerle el escondite. La finalidad de este paso es hacerle creer a la iguana, que estar dentro del terrario es como estar dentro de su escondite. Debe sentirse confortable dentro de él tanto como dentro de la caja. Por ello, durante este paso debes actuar de la misma forma que en el segundo, sin molestarla, tocarla, etc... y proporcionándole comida fresca, agua y limpieza. Controlar que coma, defeque y esté activa, es algo que nunca debes olvidar.

4º Paso: Obsérvala y deja que te observe (1-2 semanas). A estas alturas, tu iguana ya se debe haber acostumbrado a su nuevo hábitat. Ahora debes acostumbrarla a tu presencia. Durante una o dos semanas debes permanecer el tiempo que te sea posible cerca del terrario, observándola (preferiblemente después de que haya comido), y dejando que ella te observe. De esta forma aprenderás mucho sobre tu iguana y ella aprenderá mucho sobre ti. Durante este tiempo, no realices movimientos repentinos y muévete lentamente. Un buen método es observarla primero desde lejos e ir acercándote poco a poco. La observas unos minutos y descansas 30min/1h y vuelta a empezar pero desde más cerca. Si durante este tiempo tu iguana se muestra nerviosa (se levanta sobre sus patas, golpea el cristal con la cola, huye, etc...), simplemente vete lentamente y vuelve a intentarlo más tarde. Algo que puedes hacer para aprovechar esos momentos es por ejemplo leer un libro, hacer los deberes, etc... lo importante es acostumbrarla a tu presencia.

5º Paso: Abre la puerta del terrario (1-2 semanas). Este paso es sólo un vínculo entre el 4 y el 6 paso. Hasta ahora, nuestra iguana nos había visto abrir la puerta del terrario para alimentarla, limpiarle el terrario, etc... Lo que pretendemos ahora es abrir la puerta por abrirla, sin ninguna razón aparente, simplemente como método con el que mejorar la confianza iguana-cuidador. Debemos de abrir la puerta y situarnos al lado del terrario, actuando del mismo modo que en el paso 4. Si nuestro terrario no posee puertas laterales, si no que más bien es un acuario (que no debería serlo...), intentaremos abrir lentamente la puerta superior sin que ninguna parte de nosotros permanezca durante mucho tiempo sobre nuestra iguana. Nuestra iguana es susceptible a todo aquello que se le aproxime por arriba, capta los cambios de luz mediante el ojo parietal. Se trata de un mecanismo de defensa frente a posibles depredadores que ha evolucionado hasta nuestros días (ver apartado de anatomía). Si nuestra iguana apenas se asusta durante las dos semanas que debe durar este paso, estamos listos para pasar al paso siguiente.

6º Paso: Manos dentro, manos fuera (1-2 semanas). El siguiente paso es uno de los más importantes, y debe realizarse lo más lentamente posible. Se trata de que tu iguana se acostumbre a ver tus manos dentro del terrario como algo normal, y no como una amenaza. Tu iguana debe de acostumbrarse a ver esas enormes manos dentro de su terrario. Ponte en su lugar y comprenderás porqué tanto terror. Debes de reprimir las ganas de tocarla, recuerda que antes debe de entender que no eres ningún enemigo. Tómate tu tiempo, empieza por una mano solamente, introduciéndola dentro del hábitat lo más alejada posible de la iguana. Deja a la iguana que la mire y observe, muévela pero muy lentamente, sin acercarla hacia ella. Al menor signo de tensión o stress, aleja la mano lentamente del terrario y repite de nuevo la acción minutos más tarde. Durante las dos semanas que debe durar este paso, deberás hacerte con la confianza de tu iguana. Poco a poco te acercarás más a ella (pero sin tocarla). Solo cuando te acerques a ella y no experimente ningún tipo de tensión, estarás preparado para pasar al paso siguiente.

7º Paso: Es hora de tocar tu iguana (2-3 semanas). Bien, todo marcha correctamente, tu iguana se ha acostumbrado a su nuevo hábitat, a verte cerca de ella y a que tus manos se introduzcan en su terrario. Es hora de que se sienta confortable cuando tú la tocas. No estoy hablando de cogerla, si no de tocarla únicamente. Este paso deberá durar al menos unas tres semanas, y recuerda que cuanto más tiempo te tomes en llevarlo a cabo, más fácil resultará el siguiente paso. Empieza por tocar, utilizando sólo un dedo, uno de sus costados o la zona inferior de su cuerpo, siempre lentamente. Recuerda que se asustan si les tocas desde arriba, así que evita el situar tu mano por encima de su cabeza, y evita también tocar su cola. No estés demasiado tiempo haciéndolo, acaríciala un poco y retírate lentamente. El roce continuo puede estresarla. El truco está en acariciarla y retirarte antes de que ella llegue a molestarse, con unos cuantos segundos está bien para empezar. Si permaneces acariciándola aún viendo que se está poniendo nerviosa, y llega a intentar escapar, golpearte con la cola o morderte, la iguana posiblemente recuerde la experiencia de tocarla, como algo negativo que hay que evitar, y eso es lo que no queremos que ocurra. De este modo, y al igual que en el paso anterior, incrementaremos el número de veces que la tocamos y la duración de las caricias, siempre en relación al tiempo que tarde en estresarse. Después de un par de semanas, si has actuado correctamente, tu iguana no debería mostrarse reacia a tus caricias. Si a pesar de realizar lo que aquí te digo, tu iguana se estresa siempre que la intentas tocar, intenta hacerlo después de que las luces del terrario se hayan apagado, cuando ella se disponga dormir. Las iguanas suelen mostrarse más permisivas durante esta parte del día ya que se encuentran más cansadas. Cuando su confianza hacia tus caricias sea la apropiada, prueba con acariciar su cabeza. Les gusta que les masajeen suavemente los párpados de los ojos, la zona de la papada y la zona de la nuca. Estos son los signos que indican que tu iguana se siente a gusto con tus caricias:

- La iguana cierra ambos ojos.
- La papada se relaja y extiende poco a poco.
- Extiende las extremidades (si el relax es máximo pliega sus extremidades anteriores hacia sus costados).
- Eleva el hocico hacia arriba.

Cuando tu iguana muestre al menos dos de estos signos (en más de una ocasión), entonces es hora de que pases al paso siguiente.

8º Paso: Coge a tu iguana dentro del hábitat (1-2 semanas). Si durante el paso anterior, tu iguana se ha sentido confortable mientras la acariciabas, no te será difícil llevar a cabo el siguiente paso sin apenas accidentes. Si todavía no te has leído el apartado sobre cómo cogerla, deberás saber que no se trata de "coger" a la iguana, si no de "sospesarla", no debe sentirse atrapada y menos aún apretujada. Además se le debe de coger desde abajo, nunca desde arriba como si se tratara de un depredador. Las iguanas jóvenes deben de cogerse con la palma de la mano, dejándolas subir a ésta. Una iguana adulta, de mayores dimensiones, debe de sujetarse con las dos manos, desde abajo, dejando que la cola pase por nuestra axila y apoyando su tórax entre nuestro dedo índice y pulgar (como si de una gran manguera se tratase). Nunca hay que cogerlas de la cola. Generalmente, una iguana acostumbrada al trato con humanos, a pesar de que siga sin gustarle que le toquen la cola, sí que permitirá que la cojamos (sin brusquedad y por poco tiempo), de la base de la cola, pero en la situación en la que nos encontramos nosotros (ganándonos la confianza de la iguana), no es nada recomendable hacerlo ya que podría recurrir a desprenderse de ella (la autonomía de la cola es habitual en la mayoría de lagartos), con las posibles secuelas para ella y su cuidador. Estamos llegando a una situación de confianza mutua en la que nuestra iguana sabe que el contacto con nosotros es confortable y ameno. Pues bien, si queremos cogerla, nos aproximaremos a ella y la acariciaremos, de manera que poco a poco introduciremos la palma o palmas de la mano, bajo su vientre tal y como se describe en el apartado dedicado a cogerlas. La levantaremos (sin sacarla del terrario ni moverla del sitio) y la seguiremos acariciando con el pulgar y yemas de los dedos. Si nuestra iguana no muestra signos de stress continuaremos durante unos segundos, si por lo contrario se muestra estresada (quiere escapar, mueve la punta de la cola, etc...), la dejaremos suavemente y nos alejaremos lentamente del terrario, para intentarlo de nuevo más tarde. Repetiremos esta acción varias veces al día.

9º Paso: Moviendo la iguana dentro del hábitat (1-2 semanas). Este paso es el más sencillo de todos si durante el paso 8 no has tenido ningún tipo de problema. Simplemente se trata de realizar los mismos pasos de antes pero esta vez moviendo la iguana desde una parte del terrario hasta otra, siempre lentamente. De esta forma la iguana se acostumbra a ser transportada (aunque dentro de su terrario) y progresivamente va perdiendo miedo a nuestras manos. Si la iguana es pequeña, puedes probar a pasártela de una mano a otra, de manera que se acostumbre a caminar entre tus manos sin tener que escapar de ellas. También es apropiado que durante este tiempo empieces a acostumbrarla a ser cogida más firmemente y a que se sienta cómoda cogida de esta forma. Cogiéndola con firmeza, evitaremos que esta caiga o salte por accidente cuando la tengamos fuera del terrario. Realiza estos "ejercicios" varias veces al día, controlando que no se estrese demasiado y siempre respetando sus pautas de alimentación y descanso.

10º Paso: Coge tu iguana y sácala fuera del terrario (2-4 semanas). Llegar hasta este paso te habrá costado de tres a cinco meses. Si estás leyendo esto sin siquiera haber empezado, quizá te parezca mucho tiempo, pero créeme, te llevaría mucho tiempo más domesticarla habiendo empezado directamente por cogerla. Pues bien, es hora de sacar a nuestra iguana fuera de su terrario. Debemos de ser especialmente cuidadosos mientras lo hacemos. Es mejor que leas antes el apartado coger transportar la iguana. Empieza por cogerla y lentamente sacarla del terrario, mantenla unos segundos fuera del terrario dejándola que observe lo que le rodea y luego déjala de nuevo dentro. Repite la operación pero cada vez aumentando el radio por donde te desplaces, siempre evitando movimientos bruscos, acariciándole los costados y evitando dirigirla hacia objetos en movimiento, de colores o luces que puedan asustarla. Repite esta operación durante una semana más o menos. Tras estar seguro de que a tu iguana no le estresa salir de su terrario en tus manos, puedes empezar a cogerla e ir más allá, hacia otras habitaciones de la casa donde creas que la iguana va a permanecer más tiempo cuando ésta esté socializada, por ejemplo en tu habitación, en el comedor, etc... Es una buena idea dejarla desplazarse por tus manos y cuerpo, o sentarte con ella en las manos y dejarla que curiosee alrededor. Al menor signo de estrés vuelve a dejarla en su terrario. No te asustes si tu iguana, que hasta el momento se había mostrado confortable con tus caricias e incluso cuando la cogías en su terrario, repentinamente se estresa y se altera de tal forma que llega incluso a dar coletazos o intentar morder. Si esto ocurriera, conserva la calma y devuélvela a su terrario. En ocasiones los motivos por los cuales una iguana puede asustarse no alcanzan a nuestro entendimiento y es mejor dejarlas estar y empezar de nuevo más tarde. En ocasiones, puede que repentinamente la iguana salte de nuestras manos y escape. Cuando esto ocurra, no la persigas, esto la estresaría mucho más y te convertiría en un enemigo que quiere atraparla. Simplemente no la pierdas de vista y obsérvala en la distancia, espera unos minutos a que se tranquilice e intenta cogerla lenta y suavemente acercándote desde abajo. Si intenta escapar de nuevo, vuelve a intentarlo más tarde. Atrápala únicamente si se encuentra en peligro, o si existe algo que pueda suponerle más estrés todavía (un perro cercano, si se acerca a un niño o a una puerta abierta, etc...). Al devolver una iguana bastante nerviosa a su terrario, es una buena no quedarte mirándola, si no dejarla sola y volver al cabo de unos minutos para acariciarla hasta que se calme. Tras unas cuatro semanas, cuando más o menos no suponga ningún problema el sacar a tu iguana de su terrario (y teniendo en cuenta que es normal que algunas veces se estrese sin motivo aparente), será hora de pasar al siguiente paso.

Paso 11: Deja que tu iguana explore cerca de ti (1-2 semanas). Llegado a este punto, estás listo para quizá lo más placentero a la hora de tener una iguana, dejarla que explore, que esté suelta por la casa, sin ningún temor ni preocupación porque ella confía en ti y tú en ella. Empieza por cogerla y sentarte en un sitio cómodo, acaríciala y tranquilízala si lo requiere y a continuación deja que vague a sus anchas bajo tu supervisión. Seguramente empiece a lamerlo todo, ya que todo es desconocido para ella, y no se aleje mucho de ti. Caminará con inseguridad, y en un principio preferirá encontrar un sitio elevado donde supervisar el territorio y controlar la situación. Si ves que intenta esconderse, es porque está estresado o asustada. Espera a que se tranquilice y cógela para tranquilizarla, acaríciala y da una vuelta por la habitación para que ella observe que no hay nada que temer, si aún así se muestra estresada ya sabes como actuar. Pues bien, llegado a este punto, puedes estar ya tranquilo, tu iguana confía en ti, y a pasado a ser de una desconfiada extraña a una amiga confiada. Es hora de aprender lo que aquí no puedo enseñarte: a conocer tu iguana, porque cada una es diferente y tiene su personalidad. Siéntate a ver la TV, a leer o hacer los deberes mientras la observas y aprendes lo curiosa, inteligente y hermosa que puede llegar a ser. Si quieres saber más sobre este tema o permitirle más libertad a tu iguana, visita el apartado Free Roaming, libre por casa.

"Parte de la información contenida en este apartado a sido extraída y traducida con permiso de la página web www.greenigsociety.org"

Otras técnicas de domesticación complementarias:
¿Quién es el jefe?
Esta técnica debe de ser usada en casos extremos, cuando la iguana, a pesar de haber realizado los pasos anteriores, se muestra reacia a ser cogida por su amo. Esta técnica sólo es adecuada en iguanas adultas y no debería usarse en iguanas jóvenes por riesgo de lesión y stress temporal. La técnica es simple, consiste en demostrarle a la iguana que somos el jefe, quien manda y quien tiene el control, a pesar de lo que ella pueda hacernos. Así es, si al tenerla en las manos, y tras tranquilizarla, intenta escapar por más que lo hayamos intentado una y otra vez, procederemos a sujetarla y a quedarnos quietos, aguantaremos sus movimientos por intentar escapar y le demostraremos que sólo cuando se tranquilice dejaremos de sujetarla. Esta técnica suele dar buenos resultados, aunque por el stress que causa, no debe usarse continuadamente. Por ser una técnica donde se obliga y se utiliza la fuerza como método de aprendizaje, ha sido discutida y defendida a partes iguales. Yo recomiendo que se use como último recurso y siempre sin abusar de la fuerza.


El entrenamiento de Pavlovian:
Cuando te haces con una iguana y la llevas a tu casa, ésta reacciona como la mayoría de animales pequeños frente a un depredador: golpeando con la cola, soplando amenazadoramente, abriéndote la boca y escondiéndose o procurando estar lo más alejada de ti. Y es comprensible, como animales pequeños, consideran a todos los demás como depredadores (de hecho la mayor mortalidad de iguanas salvajes se registra durante su primer año). Cuando intentamos cogerla, intenta por todos los medios que no se consiga, arañando, rodando como un cocodrilo, golpeándonos, etc... Y si lo consigue mediante estos métodos, no hay duda de que la próxima vez lo intentará con más ganas, ya que al permitirle que se escape, estaremos reforzando su conducta. Y es aquí a donde quería llegar con todo esto. El comportamiento animal es modificable mediante refuerzos positivos o negativos. Un refuerzo positivo tiene mucho más efecto que un refuerzo negativo, aunque ambos no dejan de ser refuerzos y por lo tanto refuerzan la posibilidad de que un comportamiento se vuelva a llevar a cabo. Como refuerzos de conducta podemos utilizar caricias, comida que le guste mucho, permitirle escapar, situarla en lugares soleados o elevados, etc... pero siempre a cambio de que la iguana se comporte como nosotros queremos. En esto se basa el entrenamiento de Pavlovian. Con el tiempo lograremos modificar el comportamiento y lograr la domesticación sin necesidad de utilizar refuerzos. Yo aconsejo esta forma de modificación de la conducta como un método no de domesticación desde el primer momento, si no como un método de socialización, después de conseguir la domesticación de la iguana. También recomiento utilizar únicamente refuezos positivos.


Alimentándola de la mano:
Un método eficaz y simple que puede ayudarnos a reforzar la confianza existente entre la iguana y nosotros es alimentándola de la mano. Podemos utilizar en un primer momento, aquel alimento que sabemos que le es irresistible. Para darle de comer, si se trata de alguna hoja, podemos cogerla con los dedos directamente, pero si se trata de algún trocito pequeño, es mejor que se lo demos con la palma de la mano para que lo coja con la lengua, ya que nos puede morder sin querer. El momento apropiado para hacerlo la primera vez es antes de que haya comido, una vez se acostumbre, ya podemos dárselo cuando queramos, eso sí, sin abusar, sólo como aperitivo. Este método lo podemos utilizar junto al entrenamiento de Pavlovian como refuerzo positivo.

Y estos es todo en cuanto a la socialización de la iguana. Queda mucho por decir y averiguar pero vosotros podéis aprenderlo de vuestra iguana sin necesidad de que yo os lo diga. Por último decir que ninguna iguana viene domesticada, aunque haya tenido un amo anterior. Una iguana mansa y manejable desde el primer momento, es una iguana enferma, débil o altamente estresada.